martes, 29 de junio de 2010

Capítulo 4 (incompleto)

Después de decir eso rompió a llorar. Estaba claro que se arrepentía de lo que hizo, así que silencié mi curiosidad hasta que se calmara un poco y pudiese seguir hablando. Esperé un cuarto de hora hasta que una última lágrima recorrió su rostro.
- ¿Por qué Teresa?
- Algo por lo que no merece la pena quitar una vida, pero que aún así mucha gente hace.
- Tranquila, no se lo diré a nadie.
- Gracias pequeño... me recuerdas tanto a él... - ¿A él? ¿Te refieres a...
- No, no sabes quién es. Se llama Toño, ahora tendrá trenta y cinco años, pero no le veo desde hace mucho.
- ¿Quién es él? - El hijo de Tom. La razón por la que casi mato a mi marido... y por la que maté a su amante.
Esa respuesta me hizo dejar la mente en blanco, no sabía que pensar. ¿Estaba hablando con una asesina? No, Teresa sería incapaz de hacerle daño a nadie, ni siquiera es capaz de quejarse de algo. No podía ser... pero nadie se inventaría algo así, tenía que ser verdad. Decidí que lo mejor era inventarme una escusa e irme, hoy ya había oído bastante.
Cuando empecé a acelerar mi paso, Teresa me dijo algo:
- Mañana vendrá Toño con su familia. Por favor, menciona a Tom lo menos posible y no hables de esta conversación con nadie, es muy importante para mí...
Desperté queriendo pensar que todo había sido un sueño, pero en realidad sabía que no. También quería contárselo a mis padres, pero pensé que no me creerían. Me levanté y me senté al lado de mi madre para desayunar, mientras mi padre aún dormía.
- ¿Has oído a los que se han instalado ayer al lado de nuestra habitación? Por su culpa casi no hemos dormido ni tu padre ni yo... Espero que se vallan pronto.
Claro que los oí, yo tampoco dormí casi nada. No recuerdo porque mentí, pero aprobeché para contarla cosas sin que descubriese que Tom tuvo un hijo ni sus consecuencias:
- No los oí, pero se quienes son. Ayer estuve hablando con Teresa, son unos primos de Tom que vienen a recoger algunas cosas.
- ¿Tom tenía primos? Enfin, eso ya no importa. Cuando se despierte tu padre iremos los tres a darles el pesame, ¿de acuerdo?
Me pareció buena idea. Si Toño tenía hijos podría hablar porfin con alguien de mi edad, así que asentí. Justo cuando se levantó mi padre, llamaron a la puerta. Cuando miré por la mirilla, me encontré con una niña. Pero entoces la ví y supe quien era...

1 comentario: